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Hace 10 años comenzó con $6.000 y cuatro collares. Hoy tiene una tienda de ropa y accesorios femeninos, una comunidad de clientas y una historia marcada por la perseverancia, el aprendizaje y la capacidad de reinventarse. En septiembre, Andrea Emparán celebró una década como emprendedora.

Durante más de 25 años, Andrea trabajó en áreas comerciales y de marketing en distintas compañías. Sin embargo, todo cambió cuando un día decidió comprar cuatro collares en una tienda mayorista por $6.000. Esa misma noche se los vendió a sus amigas.

?Nunca imaginé que esos cuatro collares serían el comienzo de una historia que hoy me llena de orgullo?, cuenta.



Así comenzó un emprendimiento que inicialmente funcionaba desde una maleta, mientras continuaba trabajando. Con el tiempo, ese pequeño proyecto se transformó en una tienda de ropa y accesorios femeninos en Las Condes.


Para Andrea, estos 10 años representan mucho más que crecimiento económico. ?Estos 10 años representan crecimiento personal, aprendizaje, caídas, reinventarme y, sobre todo, perseverancia?, explica.


Durante este camino aprendió que emprender también significa capacitarse, equivocarse, ordenar y profesionalizar el negocio.

?No tienes que saberlo todo cuando partes. Tienes que dar el primer paso, tener metas claras, aprender y seguir avanzando?, señala.


Hoy, su propuesta combina ropa y accesorios femeninos, principalmente prendas italianas, cómodas y pensadas para mujeres con distintos estilos y características. Pero más allá de los productos, Andrea destaca el vínculo que ha construido con sus clientas, a quienes cariñosamente llama sus ?pilcha amigas?.

Las redes sociales y los lives también se han convertido en herramientas fundamentales para mantener esa cercanía y seguir haciendo crecer su negocio.



Uno de sus principales desafíos ha sido aprender a confiar en sus capacidades.

?Cuando emprendes, hay momentos en que las cosas no resultan, aparecen los miedos, las dudas y también personas que te hacen cuestionarte si estás haciendo lo correcto?, relata.

La perseverancia, la capacitación y el apoyo de otras personas han sido claves para continuar. Su experiencia también la llevó a prepararse como mentora, con la convicción de que lo aprendido puede servir para acompañar a otros emprendedores.


Hace tres años Andrea llegó a Mujeres Emprendedoras, donde encontró un espacio para compartir, aprender y conectar con otras mujeres.

?Para mí, emprender no tiene por qué ser un camino solitario?, afirma.

Entre los hitos que recuerda con especial emoción está haber sido parte de la primera portada de Revista Icónicas, experiencia que describe como una verdadera ?graduación de emprendedora?.

Para Andrea, representar en esa portada a otras mujeres que también han construido sus negocios desde cero fue un reconocimiento no solo a su trayectoria, sino también a todas aquellas emprendedoras que avanzan aprendiendo en el camino.

Diez años y mucho por construir

Desde aquellos cuatro collares hasta su actual tienda, Andrea ha demostrado que un gran proyecto puede comenzar con algo tan pequeño como una primera compra de $6.000.

Y aunque ya celebra una década de trayectoria, asegura que todavía queda mucho por hacer.

?Aunque ya cumplí 10 años, siento que esto recién está partiendo?, concluye.