Sernac detectó que mujeres pueden llegar a pagar 30% más que los hombres en productos similares o de igual función

Días previos a la celebración del Día de la Madre, el Servicio Nacional del Consumidor dio a conocer un estudio sobre las diferencias de precios entre productos iguales, similares o de igual función, pero que tienen un costo superior solo por el hecho de estar destinados a mujeres, contraste que se conoce en otros países como el “impuesto rosa”, y que en Chile alcanzaría el 30%.

La investigación, que se realizó en sitios web entre el 29 de abril y el 3 de mayo a 224 pares de productos en multitiendas, farmacias, supermercados, cuponeras y tiendas especializadas, arrojó como principal conclusión que entre los productos en donde efectivamente había diferencias de género, el 83,3% tiene precios más altos para las mujeres, mientras que un 16,6% tiene valores más altos para los hombres. En tanto, entre este grupo de productos las diferencias promedio para los productos con identificación femenina fue de 30,3%, mientras que para los artículos masculinos fue de 11,5%.

El análisis incluyó cinco categorías de productos, entre ellas, “artículos para bebé”, “muebles y artículos para dormitorio”, “juguetes y accesorios”, “productos de aseo y cuidado personal para adultos” y “bolsos, mochilas y maletas”, siendo “juguetes y accesorios” y “artículos para bebés” las categorías que presentaron las mayores cantidades de artículos con precios diferenciados por género.
Entre los productos con mayor diferencia de precio, destacó un bolso deportivo marca Head que vale $69.990 en color rosado, vale $16.990 en color negro, según los precios de Falabella.com. Por otro lado, una situación similar es la de un scooter Royal Baby que en Ripley.com vale $ 39.990 en negro, pero en rosado sube a $ 52.990. En la tienda Babytuto.com, en tanto, aparece una silla de comer por $29.990 en rosado y $ 24.990 en negro.

En este sentido, las autoridades aseguraron que la Ley del Consumidor consagra como un derecho básico el no ser discriminado arbitrariamente, lo que quiere decir que las empresas no pueden hacer distinción sin fundamento objetivo entre los consumidores, por aspectos como sexo, raza, condición social o por aspecto físico. Si bien, en la venta de productos físicos las diferencias de precios podrían explicarse en función de la disposición a pagar y la mayor demanda de determinados artículos dirigidos a un segmento de la población, en muchos países se ha generado un movimiento exigiendo a las empresas que equiparen los precios de sus productos dirigidos a mujeres.

Si bien la naturaleza de este no permite realizar afirmaciones concluyentes respecto a que los mercados presenten diferencias generalizadas y significativas de precios a partir del género del consumidor, el Sernac aseguró que seguirán indagando e informando resultados con énfasis en mercados y/o productos -o categorías de productos- orientados a los rangos etarios de menores edades, como, por ejemplo, artículos para infantes, juguetes y accesorios, categorías donde se reunió el mayor número de observaciones para ambos géneros y donde se concentró la mayor cantidad de diferencias. 

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